Me cuentan que un día
el joven Camilo,
muy serio, pensaba
entrar en el gremio
feliz del casado.
Y así meditando
pensó desde luego
dejar ya la vida
de alegre soltero:
mas dijo jurando:
- No quiero por nada
mujer escritora.
Yo quiero, decía,
mujer que cocine,
que planche, que lave,
que zurza las medias,
que cuide a los niños
y crea que el mundo
acaba en la puerta
que sale a la calle.
Lo digo y repito
y juro que nunca
tendré por esposa
mujer escritora.
Qué sirven mujeres
que en vez de cuidarnos
la ropa y la mesa
nos hablan de Byron,
del Dante y Petrarca,
cual si esos señores
lecciones les dieran
del modo que deben
zurcir calcetines
o hacer el guisado?
Lo juro, no quiero
mujer escritora.
Mujer literata,
por mucho que sepa
es plaga maldita
que echó Dios al mundo:
sin duda pensando
que hay grandes pecados
y grandes castigos
tendrá que darles;
por eso en su cólera
les dijo a los hombres:
-Dareles en cambio
mujer escritora.
Atenta escuchaba
la altiva Cristina
tan grandes dislates
y luego les dijo
con risa burlona:
- Qué sabia es natura
que así ha separado
con odio bendito
del grajo a la alondra,
del cuervo a los cisnes,
del bruto ignorante
mujer escritora.
Los topos reniegan
del sol que ilumina
y encuentran hermosa
su oscura topera.
El negro gusano
que surca en el suelo
no siente el perfume
riquísimo y suave
que exhalan las flores.
Así para ele necio
no tiene atractivo
mujer escritora.
(En almanaque de la Broma, 1878, de Mercedes Cabello de Carbonera)
mujer escritora... me gustò mucho!!
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